![]() |
| Mapa de Sierra Espuña, y su entorno |
Ricardo Codorníu, cartagenero de nacimiento, era miembro de una importante familia de terratenientes y políticos vinculados en la Restauración a la familia de caciques murcianos Cierva-Peñafiel mostró desde niño inquietudes hacia el mundo natural y en concreto por el problema de deforestación que ya por entonces afectaba a la provincia de Murcia. El niño al cual apasionaba la naturaleza se convierte en un joven ingeniero de montes en 1871. Pronto es ostenta diversos cargos gubernamentales tales como la Dirección Hidrográfica-Forestal del Segura, jefe de inspección repoblaciones Forestales y del Servicio Hidrográfico-Forestal del Ministerio de Fomento. Se puede decir que vivía y trabajaba para y por la naturaleza y a regeneración del ya diezmado arbolado de la región. Pero su pasión se materializa a partir de 1898 tras una visita a Sierra Espuña. Lo desnudo del paisaje y la aridez y desolación del ambiente le estimulan para emprender el gran proyecto repoblador, que si bien ya había empezado en 1888 fue el propio Ricardo Codorníu quien con sus estudios orográficos (construcción de diques y cortafuegos, estudio de los distintos tipos de suelo...) y climáticos (había que replantar las distintas especies teniendo en cuenta la altitud y orientación de la montaña) da a la empresa su definitivo empuje. Es a partir de ese año cuando se planta la semilla (y nunca mejor dicho) del manto de terciopelo verde que se ubica en Sierra Espuña, prácticamente en el centro geográfico de la región y que hoy en día, con más 25.000 hectáreas repartidas entre los municipios de Alhama, Totana, Aledo, Pliego y Mula, de los cuales 14.181 son Reserva Nacional de Caza y 17.804 son Parque Regional. El monumental trabajo ha dejado una variada flora de bosque mediterráneo con pinos carrascos, negros,silvestres y piñoneros, pudiendo encontrar encinas y robles quejigos en algunas zonas, entre otras especies vegetales. El “rejuvenecimiento” de Sierra Espuña también dio cobijo y hogar adecuado a numerosas especies animales como el águila real,el águila perdicera, el cernícalo, el murciélago de herradura, el gato montés, la gineta, el arruí o la víbora hocicuda, por nombrar unos pocos. A ello habría que hablar de los beneficios directos para el ser humano, como la prevención de avenidas encaso de lluvias torrenciales, frenar la erosión, suavizar el calor en nuestro tórrido verano y atraer la humedad, por no hablar de los beneficios de la recogida de la leña en otro tiempo y los empleos que se crean para la conservación y disfrute del entorno. Ricardo, además participó en otras labores importantes como la repoblación forestal de Guardamar o la publicación de revistas como España Forestal. Todos estos méritos le fueron reconocidos en vida con diversas con decoraciones y el cariñoso apelativo de Apostol del árbol, quizás también inspirado por su aspecto de anciano entrañable que del que podemos hacernos una idea al contemplar el busto de la plaza de Santo Domingo, en Murcia.
![]() |
| Ricardo Codorníu |
Tal vez sea importante reivindicar su memoria y su legado, pidiendo con convicción a los poderes públicos reaccionen y tomen medidas en una época que si bien los problemas medioambientales mucho más acuciantes a escala global también hay que señalar que se dispone de una cantidad de medios ostensiblemente mayores a los de inicios del siglo XX. Se puede alegar que en una época de crisis no se puede gastar un céntimo demás, que reforestar el territorio implicaría una enorme movilización de recursos, maquinarias y personas, pero se puede contestar por contra a estos argumentos que piedra a piedra se construye una montaña, que se puede hacer a nivel local, comarcal o regional,que se puede pedir ayuda a los ciudadanos o incluso institucionalizar algún evento con carácter lúdico a nivel de municipios como por ejemplo el Día Mundial del Árbol ( 21 de marzo), en el que estudiantes de primaria y secundaria,jubilados, asociaciones y ciudadanos voluntarios en general acudan en masa a realizar esta importante labor de reforestar que sin duda mejorará su calidad de vida y la de futuras generaciones, cada año una zona concreta, poco a poco. ¿Seimaginan dentro de 25 años mirar desde el castillo-basílica de Caravaca hacia el Cerro Gordo y verlo tapizado de verde?. ¿O caminar por el Llano bajo la sombra y el frescor?. ¿O parar a descansar en una pinada poco más arriba de la Colonia de Santa Teresa, en la carretera que une Caravaca con Lorca?. ¿O que lobos y ciervos volvieran en el futuro a las sierras del Noroeste como hace décadas?. ¿Y ver las muelas peladas del Altiplano sobresalir de entre los pinos o que se camufle el blanco de los bad lands de Mula, Albudeite y Campos del Río, por ejemplo?. A Ricardo Codorníu le hubiera encantado.


