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| Un dos de mayo de inicios del XX. |
Hay una etapa histórica
de nuestras fiestas no muy lejana, pero quizás si un poco olvidada en la que se
vivió una etapa dorada y tiene no poco que ver con el actual esplendor
germinado a partir de aquel mítica mañana del 2 de mayo de 1959, cuando con la salida de Templarios,
Arqueros y Abul Kathar se materializa la renovación.
Renovación, viene
definido por el diccionario de la RAE como la acción y el efecto de renovar. En
un lenguaje más coloquial podríamos calificarlo como la actualización o darle
lustre a algo que por cualquier circunstancia se encontrase decaído. Y sí, hay
que señalar que a lo largo de la primera mitad del siglo XX las fiestas en
honor a la Santísima Cruz fueron marchitándose poco a poco a tenor de las terribles
circunstancias históricas, sociales y económicas que vivía en conjunto del país,
más siendo nuestra región una zona profundamente deprimida en lo económico. Por
este mismo motivo creo que sería positivo recordar la segunda mitad del XIX
como una parte muy interesante de la historia de nuestras fiestas, que no es
otra cosa que una parte de la historia de Caravaca como ciudad, y por lo tanto
un reflejo de la misma.
Las fiestas de
entonces, aunque han variado muchos de sus actos seguían manteniendo sus
rituales básicos con orígenes en el Medievo; los del día dos y tres de mayo,
raíz, así como el sentido del conjunto. Para relatar someramente aquel
esplendor me he basado en artículos de revistas de fiestas de diversos años,
así como en el libro Pasión por Caravaca,
recopilación de artículos a título póstumo del gran historiador caravaqueño
Gregorio Sánchez Romero.
Así pues, y haciendo un
vaciado de los artículos publicados y aportando datos aparecidos sobre el tema
en dicho libro, cabría empezar hablando de la existencia de comparsas que
perdurarían desde mediados del XIX hasta principios del XX. ¿Qué nombres
tendrían dichas escuadras o comparsas?. Quizás ese sea otro aspecto a investigar, pero se sabe por ejemplo que a
los moros se les denominaba en 1856 genéricamente como turcos. Entre los
cristianos, aparte de los ya existentes aparece en 1881 según Quintín Bas una
comparsa nueva de caballeros de una orden militar con una cruz en el pecho. Y
según otras fuentes parece ser que también se formó un grupo de cristianos para
representar a don Pelayo, aunque ya sería en otro año. Obviamente no hablamos
de criterios estrictamente historicistas a la hora de elegir un nombre, pero si
de un concepto romántico, folclorista o popular a la hora de representar unos
hechos que venían de antiguo y que la mentalidad colectiva asociaba en global a
la época de la aparición de la Cruz, es decir, la Edad Media.
En cuanto a los
simulacros de combate, en 1885 Quintín Bas afirma; Ejecútanse, como en tiempos antiguos, vistosos simulacros; uno en torno
al castillo, que después de vivo tiroteo cae en poder de los cristianos; otro,
al ir a celebrarse el indicado baño del agua, en el templete de la Corredera.
Allí los infieles ocupan el Templete; llegan los soldados de la Cruz, rompen
las hostilidades, menudean los disparos de fusilería, parlamentan, prosigue el
combate, son acorralados los musulmanes y caen en poder de las tropas
cristianas.
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| 2 de mayo de 1924. Simulacro de combate. |
Los trajes no debían
ser muy distintos a los que aparecen en las primeras fotografías y películas de
las fiestas aunque para la fecha de estos documentos gráficos las fiestas ya
habían iniciado un proceso de empobrecimiento. En 1856 el historiador local
Agustín Marín de Espinosa hablaba de guerreros
con su correspondiente armadura antigua, probablemente similar a las que se
sacaban hasta 1959, al igual que los moros (estos con capa blanca, pantalón
ancho y turbante de tela). También salían moros y cristianos a caballo,
costumbre que conserva el Bando Cristiano actualmente saliendo estos el día 4
de mayo, y que el Bando Moro parece que también ha retomado (también se salía a
caballo en los años del siglo XX anteriores a la renovación).
La pólvora era también
un elemento esencial, imprescindible en los honores a la Vera Cruz (antiguo alarde),
costumbre centenaria de la que tenemos fragmentos de película de los inicios
del XX. Parece ser que en el periodo de tiempo tratado alcanzó un papel
destacado, aunque con altibajos y prohibiciones por motivos de seguridad y
económicos. ¿Y la música?. Sería muy modesta (comparando con la actualidad,
claro está), posiblemente, y al margen de la banda municipal, tambores y
cornetas para marcar el ritmo de desfile
y tal vez algunas dulzainas, todo ello especulando con la música que salía en
las fiestas antes del revulsivo de 1959.
Una de las conclusiones
que se extraen de la lectura de cómo eran las fiestas en la segunda mitad del
XIX es que eran más parecidas por su brillantez las de 1881 a las de 1962 (por
poner una fecha posterior a la renovación) que a las de 1930, añadiendo los correspondientes matices históricos, claro
está. También cabe decir que son muchos aspectos de nuestra Fiesta en esta
época quedan en el tintero para analizar y comentar. No es posible por falta de
espacio hablar en estas líneas de los Caballos del Vino, el parlamento, el tío
de la pita, los gigantes, los armaos, los cargos, la música, el baño de la Cruz,
así como de otros elementos entonces presentes que ya no están, como las
corridas de toros (muy populares por aquel entonces en las fiestas).
Las fiestas en honor a
la Santísima y Vera Cruz de Caravaca, en sus aspectos básicos ya estaban más
que configuradas hace 150 años. Son un patrimonio que nos han ido legando
nuestros antepasados a lo largo de los siglos, un auténtico tesoro histórico, cultural
y antropológico. En estos tiempos de zozobra y penurias económicas debemos
conservar más que nunca la esencia y lo puro, lo que nunca muere, desterrando
lo superficial, lo carnavalesco y lo zafio. Esto no es ni más ni menos que el
culto y devoción a la Vera Cruz como eje esencial de unas fiestas únicas en un
marco único y de profundas y fuertes raíces históricas. Nuestros antepasados
así lo hicieron y así nos han llegado. ¿Seremos nosotros capaces de transmitir
lo mismo a las generaciones venideras?.