martes, 13 de mayo de 2014

La Pasión, según Tintoretto.


Si alguna vez han visitado el Museo del Prado es posible  que no haya pasado inadvertido para ustedes un impresionante lienzo alargado que se encuentra expuesto en una de las salas dedicadas a los grandes maestros italianos renacentistas y barrocos.  La obra en cuestión, cuyas dimensiones son de 210 x 533 cm es el llamado Lavatorio de los pies (1547). El tema de la Pasión, muerte y resurrección de Cristo es sin duda uno de los temas más tratados en la pintura religiosa europea por lo menos hasta finales del siglo XVIII, pero quizás pocos pintores han sabido captar la atmósfera de espiritualidad como el veneciano Jacopo Robusti (1518-1594), más conocido como Tintoretto. Magistral en el uso de la luz, como es propio de la escuela veneciana, Tintoretto supera el clasicismo renacentista para introducir al espectador en una atmósfera de intensa espiritualidad en dicha obra. Se trata de una composición tremendamente original en la que la los hechos principales se desarrollan en el borde derecho del cuadro; es el momento en que Jesucristo lava los pies a san Pedro, mientras que en un segundo plano se puede ver al resto de los apóstoles en la mesa de la Última Cena. El marco arquitectónico en el que se desarrolla la escena y se extiende hacia el fondo es un alarde de técnica simplemente magnífico.

Lavatorio de los pies

Precisamente en la Última Cena realizada entre  1591-1594 (Iglesia S. Giorgio Maggiore, Venecia, 365 x 568 cm) Tintoretto plasma con mayor intensidad aún la espiritualidad y misticismo del momento. En esta original composición en diagonal, la irrealidad de la escena se realza por la luz transparente y celestial que irradian las figuras de los ángeles que flotan inadvertidos en el aire sobre los asistentes, justo en el momento en el que un Jesucristo que irradia de su rostro una luz divina está dando de comer su cuerpo a los apóstoles, también siendo tocadas por una suave, pero cálida aureola de santidad.


Última Cena
Una especial mención merece también La Crucifixión pintada en 1565 (Scuela Grande di San Rocco, Venecia, 518 cm x 1224 cm) abigarrada composición, solo en apariencia desorganizada donde las tonalidades amarillas del cielo contribuyen a resaltar divinidad de Cristo en la Cruz.


La Crucifixión.

Resultaría casi imposible mencionar en estas líneas todas las pinturas realizadas  por Tintoretto sobre la Pasión de Cristo ya que se trata de un artista tremendamente prolífico (no solo en pintura religiosa). Muchas de ellas tratan de distintas maneras los mismos pasajes de los Evangelios; algunas más que se podrían nombrar son Cristo ante Pilatos, Subida al Calvario, Crucifixión y Coronación de espinas, las cuatro situadas en Scuela Grande di San Rocco, Venecia y pintadas entre 1565-1567. Todas ellas, y muchas más sobre el tema atrapan y modelan la luz para conseguir una composiciones monumentales que hacen que Tintoretto sea considerado unos de los grandes maestros de todos los tiempos y que sepa captar el misticismo y la religiosidad de su época como pocos

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