El pasado mes de agosto y casi por sorpresa tuve la inmensa
suerte de visitar el castillo de Trim, en la región de Meath, Irlanda, conocido
por ser uno de los escenarios en los que se rodó la famosísima película Braveheart, de Mel Gibson (1995). La familia que me acogía me dijo que íbamos a
pasar allí el día; yo ya intuía que se trataría de un lugar interesante de
visitar, uno de los muchos que tiene Irlanda, pero como conocedor y apasionado
de la Historia no esperaba el complejo medieval tan impresionante que allí me
iba a encontrar y el buen sabor de boca que me iba a dejar el lugar.
El castillo fue erigido
originalmente en madera por el noble anglonormando Hugo de Lacy en 1172. En 1175
fue construida la impresionante torre del homenaje en piedra y cuyo magnífico
estado de conservación se debe a su diseño cruciforme, excelente ejemplo de la
arquitectura militar de la época, aunque fue ampliada en el siglo XIII.
Enclavada en el centro del recinto amurallado, en dicha torre se concentraban
todas las funciones domésticas y administrativas del castillo; proporcionaba
alojamiento al noble y su familia, contenía distintas dependencias como una sala
de recepciones, habitaciones o una capilla y además contaba también con sótanos,
almacenes y mazmorras. No pude evitar al estar bajo la sombra de la mastodóntica
construcción de piedra recordar algunas imágenes de la película Braveheart, así como imaginar como
sería la vida cotidiana de sus moradores.
En cuanto a las murallas del
castillo hay que decir que son un claro ejemplo de optimización del entorno para
facilitar la función del castillo, es decir, fundamentalmente la defensa; la
construcción reposa sobre una colina y el lado norte está cubierto por el río
Boyne, mientras que las tierras bajas del lado suroeste eran pantanosas y
tendían a inundarse con facilidad. Rodeadas por un foso que podía llenarse de
agua gracias a un sistema de presas que
tomaba el agua del río, estaban articuladas por torres defensivas en forma de
“D”. La parte superior de los muros aguantaba plataformas de madera hacia la
cara interior del recinto que constituirían caminos de ronda para realizar las
funciones de vigilancia y para defender el recinto en caso de ataque. Por
supuesto en el interior de las murallas había otras construcciones necesarias
para la actividad necesaria en el castillo de un señor feudal, aunque ya
desaparecida; barracones para la tropa, graneros y cuadras, entre otras.
Realmente espectacular es
también el conjunto de la antigua villa medieval, si bien casi no queda nada,
aún se conservan bien los zócalos del la muralla que la protegía y un puente de
piedra que cruza el caudaloso río Boyne, sobre todo para alguien que viene de
estos lares del Sureste de España, así como una torre gótica, presumiblemente
por su decoración construida entre
finales del siglo XIV y el XV. Dicha torre, de considerable altura se encuentra
casi en ruinas, aislada, siendo el único elemento que queda de una anterior
iglesia y llena de cavidades donde anidan los cuervos, creando junto al verde
paisaje un magnífico escenario, con el río Boyne y el castillo al fondo. Se
trata de un ambiente casi mágico que nos transporta a otra época, una atmósfera
que en los frecuentes días de niebla que allí se dan parece sacada de un cuadro
del pintor romántico Fiedrich, quien se recreaba en las leyendas, lo misterioso
de las ruinas y lo salvaje de la naturaleza.
Es Trim uno de los muchos
lugares encantadores que tiene la Irlanda rural para visitar y disfrutar.
Paseando por las calles del pueblo se puede disfrutar de la arquitectura típica
del país (coloristas viviendas de dos o a los sumo tres pisos), charlar con los
lugareños (los irlandeses son por lo general bastante educados y amables) y por
supuesto de una pinta de Guinnes en
los típicos pubs de madera, con música en directo incluida. Un lugar más, en un
país amable, de cuento, con unos paisajes bellísimos, que invita a soñar con
leyendas de druidas y míticos reyes y que ha sido llamado con razón “la isla
verde”.
Perspectiva del castillo.
La torre del homenaje.
Entrada principal.
Río Boyne



